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FELICIDAD ESPACIAL, LA EXPERIENCIA

La felicidad es una sensación y como cualquier sensación es difícil de explicar. Estas se viven, se experimentan y así es la única manera que podemos entenderlas y disfrutarlas plenamente.
La experiencia de la FE es algo único. Es la manera de encontrarnos con nuestro entorno más próximo y vivirlo de un modo radicalmente diferente y nuevo. Es una entrega mágica y gratuita en que el espacio y del diseño tienen como prioridad, convertirnos en personas potencialmente más felices.
A través de mi experiencia como arquitecto interiorista, he podido darme cuenta de la eficacia de este modelo FE, que sin grandes pretensiones, ha logrado convertir desde personas individuales hasta familias completas, en gente más creativa, con mejor visión de la vida y siempre más felices.
He trabajado en muchos proyectos. En hogares en que sus dueños sin ninguna esperanza de que el espacio les puede mejorar sus vidas, a través de esta nueva experiencia, han encontrado una nueva forma de vivir. Se convierten en seres más amistosos, sociables y cariñosos. Las emociones positivas que entrega un espacio trabajado con la FE, sumado a un buen trabajo de iluminación y color pueden lograr este inesperado efecto.
Los recursos no siempre son un requisito para lograr este objetivo. Recordemos que la felicidad es gratis y que el espacio ya lo tenemos. No importa cuántos metros cuadrados tengamos para vivir, en serio, no es importante. Lo primordial es querer vivirlos de la mejor manera y lograr ese bienestar que tanto y todos queremos.
Muchas veces, solo basta con reubicar los muebles en el lugar que mejor se acomoden a nuestras necesidades. Iluminar lo que queremos resaltar y liberar de objetos innecesarios cada uno de los espacios. Decorarlos solo con cosas que nos emocionen y que emocionen a otros. Que nos transporten. Colores, aromas y texturas que nos hagan sentir que estamos exactamente donde queremos. Que nos recuerden a lugares, a quienes amamos y quienes somos en realidad.
Existirá siempre un antes y un después en la FE. Si el lugar donde vives no te acomoda, no hay que mudarse, hay que trabajar en él. El cambiarse de casa no es la solución si sabemos trabajar el espacio.
Poco a poco este modelo ha ido internalizándose en cada una de las personas que confían en la experiencia y en la esperanza de un mejor vivir.